Adiós, Víctor Valdés
A nadie le importó el sufrimiento del portero, que ahora tiene el sueño de vivir como un ciudadano anónimo o un don nadie más. De modo que, ¿por qué va a importarnos su felicidad?
Ahora que su adiós parece definitivo, conviene recordar que Víctor Valdés llevaba despidiéndose de la portería toda la vida. La suya es una historia tan vieja como el propio mundo, la historia de quien se despierta un día cualquiera encadenado a un disfraz ajeno, programado para cumplir un sueño que no es suyo, empujado a recorrer un camino cuya única vía de escape implica traicionar las esperanzas de los seres queridos. La historia de Víctor Valdés es la del cirujano que soñaba ser bailarín, el marinero que quería ser futbolista o el empresario que nunca se planteó otro futuro porque de niño descubrió su apelli...









