GRACIAS LEICESTER POR LA ESPERANZA
Y CADA TANTO SE DEJA DE SER EL ACOMPAÑANTE DE SU PROPIO VELORIOEs lo que le pasa a los equipos chicos en el mundo del fútbol: son sus propios dolientes esperando la confirmación de que los vivos, los poderosos, los adinerados; se quedarán con el título, obtendrán la gloria enterrándolos o mandándolos a otros lugares, a otras divisiones, a otro mundo. Pero cada tanto, cada muchísimos años y cuando se cree que los poderosos ganarán eternamente, aparece un Leicester para renovar la ilusión. Lo lindo del fútbol. Esa es la esperanza de todos los demás, lo que les da fortaleza y ganas a todos los equipos que jamás ganaron algo, que jamás llegaron a pelear arriba, esos que son la mayoría en el mundo. Esos desesperanzados, ya condenados por propios y extraños, son los que reviven y vuelven a cree...
